Canícula

Llevo todo el día en casa zanganeando.  He tenido una semana dura con milquinientas cosas que hacer y esto es precisamente lo que me apetecía hacer: NADA.    Lo único que me molesta es el calor.

Siempre había oido que los días de canícula aparecían después de la misteriosa y divertida noche de San Juan (solsticio de verano – me gusta la palabra, es como mágica), que los tuvimos, un poco breves, ahora han vuelto.  Este año el verano es raro, casi no ha hecho calor y para un poco que hace, yo voy y me quejo.  Si, es que ¡estoy achicharrada!

Mi hermano me ha dicho que mi blog es impersonal, que tengo que acercar más a mis posibles lectores.  ¿No es suficiente con contar un poco mi vida, mis gustos y mis pensamientos?  ¿Tengo que ser más detallista y decir, por ejemplo, con quién fui a ver la exposición del Thyssen y colgar fotos (igual molesto y eso es lo último que quiero hacer)? No lo se todavía porque soy novata, supongo que será cuestión de tomarle la medida a esto de escribir ‘al vacío’ en un blog.  Tampoco me dejan comentarios los que están interesados y no se molestan si hablo de ellos o los que han pasado por mi blog a leerme.  De momento sólo hablaré de lo que me apetezcan a mi (que tengo muchas cosas que contar) y de lo que me pidan que hable u opine.  Aunque me gustaría que fuera más interactivo, la verdad. Esto acaba de empezar.

¡Qué calor que tengo! Mi nuevo diario público hoy me ha servido para escribir de…  una chorrada, pero como es mío, hago lo que me da la gana, ¿no?

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Antonio López García

Me gusta la expresión y la expresividad, por eso me interesa el arte en todas sus vertientes.  No soy entendida, sólo soy curiosa, generalista y se lo que me gusta.  Descubrir me permite ampliar mi visión de las cosas y seguir fantaseando. Me encanta alimentar mi mundo privado.

Ayer fui al Thyssen a ver la exposición de Antonio López.  Mucha gente, aglomeración y ruido.  Todo el mundo quiere verla, normal, es fascinante como pinta, muchos cuadros parecen fotos, ¡uau!  El veredicto final es postivo, me gustó.

¿Con qué me quedo? Las alacenas, la nevera, la cocina, los cuartos de baño y la cena.  ¿Porqué?  No lo se realmente, creo que es porque me permite imaginarme como es el pintor sin conocerle, acercarme a su vida y encontrar puntos comúnes conmigo.

El Antonio López que yo me imagino es muy familiar, en su casa beben agua embotellada de una marca que me gusta y toman los mismos yogures que yo (muy significativo, porque no todas las aguas me gustan y sólo tomo los yogures de esta marca), en su casa hacen empanadillas.  Pese a la mugre predominante en las cocinas y baños plasmados, manda el blanco, mi color preferido.  El bodegón con paisaje incluido también me lo quedo, es muchos artes en uno sólo:   pintura+escultura+moda.  La transparencia del vestido contrasta con la cabeza griega y el paisaje del fondo, dándole actualidad a un cuadro de 1958.

El broche final de la velada fue una cena en la terraza-ático del Thyssen.  Impresionantes vistas que desaparecieron con una puesta de sol que cerró el telón y dió paso a las delicatessen, que mucho dejaron que desear. Ni bueno, ni barato, bonito si.