El Cotilleo

Supongo que estarás tan empachada/o de anuncios de colonias como yo ¡y eso que yo casi no veo la tele!  Generalmente veo los anuncios, me gustan, no soy de las que hacen zapping en cuanto empiezan.  La Perla siempre me dice que soy rara.  Desde luego como todo el mundo no soy, pero tanto como rara… diferente, tal vez.  Alba, soy Alba.

Los anuncios son para vender y cuando un anuncio está bien hecho es que por lo menos tres de los cinco sentidos se han alertado y, como mínimo, la curiosidad se despierta, aunque luego no te lo acabes comprando.   Me ha pasado con un anuncio navideño de una colonia.  No es una nueva, pero la estética, el colorido y la modelo del anuncio me han cautivado la vista, la música, el oido y lo que en ese momento me estaba comiendo, era delicioso.  Tate, en mi cabeza me pregunto ¿olerá bien?…  Necesito una colonia nueva y ya estoy un poco harta de la que llevo usando hace tropecientos años.

Hago un ‘shazam’ y busco la canción del anuncio.  Fliiiiiiiiiiiiiiiipo.  Literalmente se me desencaja la mandíbula cuando arranca el vídeo : misma música que cuando empieza el anuncio, aparecen los mismos destellos dorados que dominan el anunio y…  aparece ella, la cantante, no es la misma persona que protagoniza el anuncio – en realidad lo sabía, pero no me la esperaba, let’s say, tan distinta-.  Sublime.  La conquista ha sido brutal, ha sido como abrir una caja de pandora y se apodera de mi mente traicionándome y enviándome mensajes erróneos.  Lo digo abiertamente, estaba convencida de que la tía que cantaba en el anuncio iba a ser tan impresionante como la protagonista del mismo, pero no.  Me he equivocado, mi cerebro me ha preestablecido una imagen engañosa digna de una cretina que no soy.  ¡Qué vergüenza! No me lo esperaba de mi misma.

La primera impresión ha sido de asombro -¿me habré equivocado y es una fan que se ha montado el vídeo? -.  Pasado el desconcierto, he vuelto a ver el vídeo y me he dado cuenta de que ya no quiero el perfume de la esbelta y estilosa Charlize.  La verdadera belleza del anuncio la aporta el chorro de voz de esta encantadora cantante indie que acabo de conocer y es ella la que realmente me ha seducido.  A partir de ahora, en mi playlist no va a faltar nunca The Gossip.

Doble ración de chantilly

Siempre he leído revistas del corazón en mi casa, en la peluquería, en alguna sala de espera, etc.  La revista ¡Hola! es un must have semanal en casa de mis padres y desde muy pequeña me convertí en lectora.  No quiero ser mala con la revista ¡Hola!, pero he de decir que hace tiempo que empezó a decaer y desde que el fundador murió, la caída va en picado.  Sin mencionar los textos, hay veces que hasta las fotos de la revista Semana son mejores que las de ¡Hola!, total, el contenido es el mismo, igual que en el resto de las revistas del corazón.

La diferenciación de ¡Hola! ha desaparecido, ahora la que destaca es Cuore.  Una revista barata, dirigida a un target totalmente distinto y que ha sabido encontrar su hueco entre las ya existentes, diferenciándose radicalmente y sin necesidad de incluir a la Esteban o a Paquirrín o los Mohedano.

Y mis preguntas son… ¿Por qué Tamara Falcó está todas las semanas en toooodas las revistas menos en Cuore?  ¿Por qué las fotos de Tamara Falcó siempre van acompañadas de textos tan divinos de la muerte como ella pretende ser?  ¿Por qué no sale Tamara Falcó con un Aarggggg característico de Cuore?  ¿Por qué ninguna revista hace una encuesta para que los lectores voten a las más lerdas de España?  ¿Es Tamara Falcó la cara famosa de la generación ni-ni?

Tampoco me quiero ensañar con la pobre Tamara, no creo ni que sea idea suya lo de estar en las revistas todo el día, igual que las Caris pequeñas.  Bueno, en realidad, no lo creo de Caritona, pero de Carlita si lo creo, siempre le ha gustado estar en el ‘candelero’.  Lo que no me queda muy claro es el objetivo de L.Q.P. (Las Qué Pereza) – Paloma Cuevas, Patricia Rato, Paloma Segrelles, Carolina Herrera & co. – no se en qué les puede beneficiar ventilar sus Baby shower parties o sus comidas entre ‘amigas’.  ¿De verdad que son amigas?  Las nuevas en pertenecer al grupo son la empalagosísima Margarita Vargas y la hard-core Blanca Cuesta.  Ya me dirás qué tienen que ver la una con la otra, nada.  Cuando les organizan una quedada en La Masía de José Luis, por ejemplo, la parte de photocall, me queda clara, llegan, posan para los medios y entran a la celebración, comida, merienda o cena, pero una vez dentro, ¿de qué hablan?  ¿Tienen también un guión preparado por los mismos que los convocan?  Lo que claramente las une es la posesión del euro, bien porque ellas los tienen o bien sus maridos, pero y lo demás, ¿no cuenta? ¿se caen todos genial?  No se si forma parte de ese estatus social que se han montado o es que para llegar al súmmum de su felicidad tienen que verse en las revistas del corazón.

Anyway, los tentáculos de mamá Preysler son casi tan largos y poderosos como los de la Casa del Rey…  In-cre-í-bleeeeee.

Casalinga

¡Qué bueno es el queso!, el pasado día 3, reservamos mesa para 3 a las 3 p.m., pura casualidad, pero curioso.  Coincidía además que era la tercera vez que iba a Poncelet Cheese Bar a comer queso y beber vino con amigas y es un plan delicioso. Para los queseros, os lo recomiendo.

Las tres que quedamos para celebrar la Navidad – cada vez se adelantán más los festejos navideños – nos conocemos desde hace muchos años, todo empezó en el colegio…  Somos muy distintas, tanto físicamente como en forma de ser, somos complementarias y nos entendemos.  Son muy guays.  Las tres trabajamos, cada una en un sector completamente diferente y tenemos millones de cosas que hacer después de trabajar.

A veces lo pienso y hay tantas cosas que hacer que no tengo nunca tiempo para hacer lo que realmente me gustaría, como dedicarle un poco más de tiempo a este nuevo hobby del blog.  El tiempo, preciado bien escaso…

Si googleasama de casa‘ y lees la definición de Wikipedia, no querría ser ama de casa ni de coña, pero yo, a veces creo que si que me gustaría ser ama de casa. En realidad, yo me denominaría casalinga, que es lo mismo, pero al ser en italiano suena mejor, parece más interesante y  sobre todo tendría otra definición, ¡muy distinta a la de Wikipedia!, que es la que le doy yo.

Mi ideal de casalinga, esa que algún día yo estaría dispuesta a ser, necesita cumplir con unos requisitos: ser inteligente, poseer formación y tener  inquietudes.  Además, debe tener una casa y un marido. Ya está.  Conozco a muchas mujeres que cumplen con estos mínimos, pero ni todas querrían formar parte del club de las casalingas ni todas estarían admitidas.  Se trata de algo selecto al que no cualquiera puede pertenecer. ¿Ah no? Pues no.

Una vez cumplidas las condiciones necesarias elementales, anteriormente detalladas, la casalinga tiene que ser feliz en su casa y con su marido. Si además tiene hijos, mejor todavía, más completa, igual que si en la unidad familiar se incluye algún pet. Una mujer que cuenta con ayuda para poder organizarlo todo ella misma, además de poder hacer todas las cosas que le gustan e interesan.

No serían bienvenidas esas mujeres que no se ocupan ni de la casa ni de sus hijos ni de su marido ni de ellas mismas, esas que no se sabe que han hecho en todo el día y encima te hablan de chorradas anodinas.  No puedo con las que, pudiendo ser perfectas casalingas, no lo son.  Esas que te cuentan que tienen como máxima preocupación ir a la peluquería porque les ha crecido el flequillo.  Me ponen muy nerviosa las que sólo saben cotillear, no las soporto, encuentro que viven la vida ajena.  Más les valdría interesarse por su propia vida…

En definitiva, la casalinga que yo querría ser es una mezcla de mi vida actual, pero en vez de trabajar, me dedicaría a aprender y hacer lo que realmente me gusta, a parte de tener más tiempo para ocuparme de mi casa y mi familia.  Lo pienso y me encantaría, el único problema que le veo es que necesito que me toque la lotería porque para ser la casalinga que tengo en mente, necesito muuuucha pasta para poder hacer todo lo que quiero…  Cariño, me lo pido para los Reyes Magos 😉