Casalinga

¡Qué bueno es el queso!, el pasado día 3, reservamos mesa para 3 a las 3 p.m., pura casualidad, pero curioso.  Coincidía además que era la tercera vez que iba a Poncelet Cheese Bar a comer queso y beber vino con amigas y es un plan delicioso. Para los queseros, os lo recomiendo.

Las tres que quedamos para celebrar la Navidad – cada vez se adelantán más los festejos navideños – nos conocemos desde hace muchos años, todo empezó en el colegio…  Somos muy distintas, tanto físicamente como en forma de ser, somos complementarias y nos entendemos.  Son muy guays.  Las tres trabajamos, cada una en un sector completamente diferente y tenemos millones de cosas que hacer después de trabajar.

A veces lo pienso y hay tantas cosas que hacer que no tengo nunca tiempo para hacer lo que realmente me gustaría, como dedicarle un poco más de tiempo a este nuevo hobby del blog.  El tiempo, preciado bien escaso…

Si googleasama de casa‘ y lees la definición de Wikipedia, no querría ser ama de casa ni de coña, pero yo, a veces creo que si que me gustaría ser ama de casa. En realidad, yo me denominaría casalinga, que es lo mismo, pero al ser en italiano suena mejor, parece más interesante y  sobre todo tendría otra definición, ¡muy distinta a la de Wikipedia!, que es la que le doy yo.

Mi ideal de casalinga, esa que algún día yo estaría dispuesta a ser, necesita cumplir con unos requisitos: ser inteligente, poseer formación y tener  inquietudes.  Además, debe tener una casa y un marido. Ya está.  Conozco a muchas mujeres que cumplen con estos mínimos, pero ni todas querrían formar parte del club de las casalingas ni todas estarían admitidas.  Se trata de algo selecto al que no cualquiera puede pertenecer. ¿Ah no? Pues no.

Una vez cumplidas las condiciones necesarias elementales, anteriormente detalladas, la casalinga tiene que ser feliz en su casa y con su marido. Si además tiene hijos, mejor todavía, más completa, igual que si en la unidad familiar se incluye algún pet. Una mujer que cuenta con ayuda para poder organizarlo todo ella misma, además de poder hacer todas las cosas que le gustan e interesan.

No serían bienvenidas esas mujeres que no se ocupan ni de la casa ni de sus hijos ni de su marido ni de ellas mismas, esas que no se sabe que han hecho en todo el día y encima te hablan de chorradas anodinas.  No puedo con las que, pudiendo ser perfectas casalingas, no lo son.  Esas que te cuentan que tienen como máxima preocupación ir a la peluquería porque les ha crecido el flequillo.  Me ponen muy nerviosa las que sólo saben cotillear, no las soporto, encuentro que viven la vida ajena.  Más les valdría interesarse por su propia vida…

En definitiva, la casalinga que yo querría ser es una mezcla de mi vida actual, pero en vez de trabajar, me dedicaría a aprender y hacer lo que realmente me gusta, a parte de tener más tiempo para ocuparme de mi casa y mi familia.  Lo pienso y me encantaría, el único problema que le veo es que necesito que me toque la lotería porque para ser la casalinga que tengo en mente, necesito muuuucha pasta para poder hacer todo lo que quiero…  Cariño, me lo pido para los Reyes Magos 😉

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3 comentarios en “Casalinga

  1. Go Alba!
    Soy fan de tu blog.
    Y sería una buena casalinga…..que pena que no me ha tocado na´ este sorteo de Navidad. Besos

  2. Tienes toda la razon, se pueden hacer tantas cosas!!!!!!!! Y es q una casalinga buena ya tiene mucho!!!! Aunque lo q yo pienso q he tenido negocios propios puedes hacer mas lo q quieres.
    Sigue escribiendo!!!
    Bsssss

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