Ah, si, claro…

Estoy en un momento muy emocional de mi vida, enamorada de muchas cosas y muy sensible a todo. Guetta me gusta, pero la nueva canción de Sia con él no me puede gustar más, me fascina, genera vórtices en mi, una sensación brutal.

Peace and love, esa es la mood en la que me encuentro, encantada con todo y ya casi celebrando San Valentín. Amor y más amor, qué bien que exista y saber lo que es. Tengo y siento mucho amor, ¿no es genial estar tan empalagosa de vez en cuando? Yo lo prefiero, porque cuando creo que me falta un poco de amor, me da bajón.

Bueno, pasemos al quid de la cuestión: ¿te han metido alguna vez un corte o te han dicho algo que te ha dejado literalmente K.O.? Cuando no te esperas que ‘se salgan por la tangente’, no tienes capacidad de reacción y te dejan fuera de juego. Es horrible, por lo menos a mi me lo parece. Lo peor es cuando estas en mi mood de empalago y de repente te sueltan un ‘mejor no me llames, ya te llamo yo’ o ‘te podrías quitar el bigote’ o ‘no te lo quería decir, pero ya que tú me dices a mi que me corte las uñas, quítate tú los pelos del ombligo que se me enredan en la lengua’. Es como lo del chiste de los guisantes, que por mucho que los separes, siempre te acabas comiendo alguno…

Hay otros cortes peores, como cuando te dice alguien que te vieron de lejos con tu marido y tú estabas con tu madre merendando en ese momento.  La típica cabrona que intenta desestabilizarte emocionalmente porque ella tiene una vida de mierda y la felicidad del prójimo le produce sarpullido.  Yo no tengo la culpa de que tengas un penco al lado que te mete cuernos.  Es muy desagradable, sobre todo porque, aunque la tía con la que estaba tu marido no era su amante, la desconfianza se mete en tu cabeza y la movida está servida.  Hay que ser muuuy fuerte.

Los hay que son inofensivos, sin maldad, pero los que abundan son los punzantes, que van llenos de veneno y buscan aniquilarte.

¿Y tú? ¿Le has metido alguna vez algún corte a alguien? A mi me encanta cuando ‘buscas y encuentras’ al típico Niño Vicente o María Sabidilla que se las da de que sabe de algo de lo que tú realmente sabes y le debes un corte. En ese momento, me sale mi lado killer y al mínimo descuido, zas, toma corte y… game over.  Eso te pasa por meterte conmigo, para la próxima, piénsatelo antes, monada.

A cada cerdo le llega su San Martín y eso suele pasar cuando el corte que te han metido ha sido hiriente, sino ¿para qué molestarse?

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Vieja a la espalda con papas y mojo picón, por favor.

Lo que más me gusta de las vacaciones navideñas es fin de año y los Reyes Magos. No me gustan las despedidas y la Navidad proper me sabe a fin, me da pena, en cambio, con el año nuevo, me reavivo. Tengo ansia por conocer todo lo nuevo que está por venir y todas las sorpresas que nos esperan. Desde que paso año nuevo fuera, la desconexión de la rutina diaria es máxima, parecen unas vacaciones de un mes. Me reseteo total.

No es lo habitual en mí, pero ir en metro es algo que no puedo soportar. La sensación de sumergirte bajo tierra y no ver luz natural me hace boquear como un pez fuera del agua. A parte de la multitud, tema aparte, no profundizo porque sino le dedico el post al metro y no es el tema que he elegido para hoy. Lo que quería es expresar cómo me siento después de volver de unas mini vacaciones fuera de mi hábitat natural: igual que si fuese en metro. Mejor rebobino y vuelvo atrás…

Lanzarote ha sido la elección para estrenar el 2012. La isla damero, blanca sobre negro, cuidado contraste avivado por el azul del cielo y el agua, los cactus de colores y las lapas verdes en las montañas que despiertan cuando cae el sol. Ni Timanfaya ni Jameos ni Hervideros, lo que hay que hacer es la ruta que nos trazó la Peri a nosotros cuatro: impecable. Voy a hacer unos bullets muy prácticos para no alargarme demasiado y mientras le doy al play y pongo el son lanzaroteño para desplazarme y recuperar los momentos mágicos de la isla:

  • Paseos por las playas del Papagayo, por la mañana o por la tarde y, si hace bueno, picnic para pasar todo el día, nadar y a tostarse vuelta y vuelta (obligatorio spf 30 como mínimo).
  • Visita a Famara y su playa. Comida en El Risco. Para los surfers, la meca, aunque la mejor ola de Europa está justo al lado, en La Santa. También se puede surfear mentalmente. Llego a tener el ordenador delante y me escribo 7 posts del tirón sentada en la playa de Famara, frente al mar y el risco (es mágico e irradia energía)…
  • Además hay otros pueblos monos, pero los que más me gustaron son Femés, Las Casitas de Femés y Las Breñas.
  • Indispensable ir a La Gería y comer en la bodega Stratvs.
  • Otro sitio muy guay para comer es El Bogavante que está en el pueblo El Golfo.
  • Por la noche Puerto Calero, aunque la diversión asegurada en Marina Rubicón: restaurante El Maño + copas y dancings en One. ¡Genial!
  • ¡Ah! ¿Que no te has comprado colonias, cosméticos o tabaco? ¡¡¡¡Coooorreeeee!!!! La calle Limones es el sitio para el shopping. Me compré el Touche Éclat de YSL por 19 € (!!!¡¡¡!!OMG!!¡¡¡!!!).

Una cosa muy importante, para que el resultado sea perfecto y el viaje un éxito, vayas a donde vayas, la compañía es fundamental.  Nosotros elegimos muy bien los partners.